martes, 14 de octubre de 2014

1. Desesperación.

¿Por qué la vida se la quita a quienes quieren vivirla y la da a quienes simplemente acabarían con ella pero no lo hacen por compasión con sus seres más allegados?¿Por qué despilfarra belleza y cualidades con aquellos que ya las poseían y crea a otros -como yo- sin a penas ningún talento ni gracia, a pesar de desear más que nadie aquello de lo cual carecemos?¿Acaso es un modo de recordarnos que ninguno de nosotros podemos ser realmente felices o estar totalmente conformes en ningún momento de nuestra vida? Quizá en realidad no seamos más que títeres en manos de un ser insatisfecho que se alimenta a base de nuestro sufrimiento, que sienta especial odio hacia la persona en la que me he convertido y por ello me tenga una manía especial; por eso me aleja de cuanto quiero o consigue sacar sonrisas inesperadas del ser inerte que suelo ser, por esto a veces me da lo que deseo, para luego arrebatármelo y destrozar todo antes de que entienda el significado de lo que es tener esa felicidad que muchas veces veo plena en otros.

Aquella mañana me había dedicado con especial esmero en mantenerme con los ojos cerrados soñando; cada sueño que tenía lo provocaba más bello que el anterior, más tentador para que mi cuerpo no se pusiese resistir a la grandiosa oferta y finalmente se quedase en cama.. para siempre.
No tenía en mente seguir luchando contra el mundo que me esperaba fuera, no me sentía con la suficiente fuerza, así que lo único que hice cuando una pesadilla puso fin a mis ensoñaciones, fue sentarme frente a la gran ventana que decora mi habitación.
Miraba a través de ella e intentaba imaginar la velocidad, el viento en mi cara, esa extraña sensación en el estómago que tienes cuando la adrenalina te recorre, cuando te emocionas y ese algo se mueve dentro de ti o simplemente cuando te precipitas al vacío.
Y ahí estaba yo, nuevamente sumida en mis pensamientos, ignorando el mundo por que para mi, todo cuanto proviene del exterior ya no guarda sentido, una vez más el mismo monólogo conmigo misma, aquel que nunca conduce a ninguna parte.


  • ¡¿ES QUE NO SABES HACER NADA BIEN?!
-Mi cabeza se descontrolaba por momentos-
  • ¡LEVANTA! ¡DILE LO QUE DE VERDAD PIENSAS!
-No fui capaz de pronunciar dos palabras seguidas-
  • Das pena..
-Supongo que tenía razón-
  • ¡NUNCA SERÁS LO SUFICIENTEMENTE BUENA!
-Y nuevamente razón
  • ¡OLVIDA QUE ESTOY AQUÍ, NO ME BUSQUES!
-Me sorprendía ver cómo incluso ella me abandonaba-
  • ¿Acaso vas a hacer algo?
      -No. Llorar, no sé..
  • ¡NUNCA SABES NADA, NUNCA TIENES RESPUESTAS!¡PIENSA POR TI MISMA!
-Irónico que fuese mi propia voz la que volvía a mi-

  • SI YO FUESE TU, HACE TIEMPO ME HABRÍA LARGADO.
-Se quedó callada reflexionando-
      -¿Si tu fueses yo, ya te habrías largado?
  • A veces lo vuelves todo al revés, me contagias tu sentimentalismo
      -¿Si tu fueses yo?
-Repetí la pregunta alimentándome de del terror que dejaba entrever su rostro-
  • ¿QUÉ PRETENDES CON ESTO?
-El silencio se hizo para mi y mi reflejo, pude ver en su mirada que le incomodaba existir dentro de sí misma-
      -¿Acaso no ves que ya no estamos allí, que nos largamos hace ya mucho tiempo?
-Era obvio que nuestra percepción del tiempo se había quedado totalmente obsoleta y distorsionada, tan sólo habían sido unos meses y casi sentía los años pesando sobre nosotras.
  • ¡Sácame de aquí!
-Se sentía encerrada dentro de sí misma, me sentía encerrada dentro del mundo, pero ¿era ella o era yo?
  • ¡TE MATARÉ!
-No me sentía para nada expuesta a ningún peligro que me fuese desconocido, había escuchado cientos de veces cada uno de aquellos pensamientos que escondía tras cada sonrisa, era perversa, oscura e incluso para mi que la conocía a veces me resultaba macabra, pero sobre todas las cosas, era bella.
  • ¡NO SIRVES PARA NADA Y LO SABES!
-Pero utilizaba sus conocimientos sobre mi para atacar con lo que sabía que era mi debilidad-
  • ¿POR QUÉ NO ACEPTAS QUE NO PODEMOS VIVIR EN UN MISMO CUERPO?
      -¿Por qué no aceptas tú que ha de ser así?
  • ¿Por qué no entiendes que ya no quiero vivir así?
-Lloraba y su tono de voz sonaba suplicante-
      -¿Por qué no entiendes que yo sí?

-¿Quién preguntaba qué? Me contradecía, ella también lo hacía, nos gritábamos contradicciones, habría matado por callarla. Ojalá se muriera, pero desear aquello para mayor desgracia mía, era como arrastrarme con ella y renunciar a mi vida.
El reflejo me observaba en silencio-.
     -¡Deja de mirarme!
  • Patético, eres una patética, ¡GORDA PATÉTICA!
-Sus palabras me acababan, la desgastaban por dentro, me mataban. Sólo por aquello le habría clavado una daga en el pecho pero aquello era muy típico de ella, no quería darle cuanto quería, no la haría feliz-.
  • ¿Por qué me haces esto?
-Su voz nuevamente parecía un grito ahogado que pedía compasión, la mía sonaba fría y carente de sentimientos-
      -Por que me resulta más placentero escucharte sufrir que verme sufriendo.

-Supongo que eramos las dos caras de una misma moneda-.

Llegadas a aquel punto no me apetecía escucharla más, podía ver en sus gestos que estaba añorando ser invisible para no tener que cargar con mi mirada altiva clavada en la suya, que poco a poco se había quedado reducida a la más absoluta tristeza.
Me regocijé en su pena durante unos minutos, me sentía la ganadora de una gran batalla, condecorada como superviviente, sometiendo a mi prisionera a la más suculenta tortura, sin embargo aquello no duró más de lo dicho, los sentimientos cambiaban y una extraña sensación empezaba a llenarme por dentro. 

Las siguientes horas de mi mañana corrieron ante mi de tal modo que no lograba entender en qué momento se me habían encapado, muchas cosas por hacer esperaban y a decir verdad como muchos otros días, mi mente se había quedado bloqueada en el momento,
Quizá el tiempo hubiese aprendido a correr con tanta prisa de verme cada vez huir con mayor desesperación de mis días, de mi misma; por ello ahora se comportaba como lo hacía, para no dejarme lugar a dudas, no darme elección y hacerme ver que era hora de seguir.

Aún tenía sus últimas palabras clavadas en mi mente, mi piel y su memoria recordándome la sensación de nuestras manos irremediablemente separadas, nuestros dedos en cámara lenta alejándose y yo una vez más esquivando la mirada que me perseguía desde aquel lugar, recuerdo perfectamente mi corazón desgarrándose a cada paso, las gotas de sangre no eran visibles al ojo humano, pero posiblemente cualquier ser minimamente sensible -como podría ser una rosa- habría muerto ante mi dolor.

Desde entonces los días transcurrían como si la vida y su sentido se hubiesen esfumado, nada en el mundo importaba y a fin de cuentas ya no habían padres que me recordaran que existían cosas en mi vida llamadas "obligaciones"; abuelos, familia y demás seres cercanos, se encontraban ahora inaccesibles al lugar en el que había decidido empezar de nuevo conmigo misma.

El agua caía fría sobre mi, gota a gota me congelaba. Una vez más y sin darme cuenta, me sentía con las mismas inseguridades que antes, de repente nada era como quería y temía incluso a lo más simple y cercano a mí, que era y sigo siendo yo misma.
Sentada, dejando que mis huesos se entumecieran recordaba como había atiborrado la noche anterior de comida a mi ahora diminuto estómago, soñaba con aquel momento en el que me habría vaciado como sólo parezco saber hacer yo, he de admitir que tuve miedo, pero llegada al punto en el que me encontraba eso carecía de importancia, ahora sólo me quedaban mis remordimientos y el pensar en "¿que pasaría si... ?".

-Siento un mariposear en mi estómago pero no es agradable, algunos le llaman amor,  yo le llamo náuseas y vacío existencial.
Mi cabeza se ha cansado de pensar, se ha cansado de esquivar las espinas de aquellas rosas traicioneras que sin importar el daño que causaban, me llenaron por dentro. Hoy sólo quedan recuerdos, fotos y dolor por aquello que tuve y con el tiempo se alejó o desvaneció sin que me diese tiempo a pestañear.
Antes decía quererme, ya no le creo. Decidió que nada le importaría y por lo visto ya no soy importante. ¿Para qué esperar mis besos cuando puede tener los labios de otras? Quizá en realidad esas otras si existen aparte de en mi imaginación y quizá sea por eso por lo que ni un abrazo me quiso dar. No dio su brazo a torcer y el mundo no se detuvo para dejarme meditar, me marché y fue entonces cuando todo cambió.

      -¿Cuándo dejó de querer quererme como lo hacía?
-La pregunta me convertía en polvo la viera como la viese.

Regresar a mis antiguos hábitos sin saber hasta qué punto llegará mi fuerza de voluntad.
Querer ser perfecta sin saber a quién entregar la perfección que pronto esbozará mi cuerpo..Saber que este cuerpo ya no pertenecerá a nadie en absoluto, aunque muere de ganas de volver a ser tomado. Amar con el alma entera y no tener claro que sea la mejor de las opciones…. El tiempo todo lo cura -O al menos es eso lo que dicen- pero me impaciento.. ¿Cuándo dicen que cerraran las heridas?Tengo miedo, ahora vuelvo a estar sola. Supongo que hay cosas que no cura ni el chocolate.

Salir de la bañera no fue fácil, sabía que poner en marcha de aquella manera mi organismo no era la mejor forma de hacerme vivir, pero en el fondo lo que ocurría es que estaba deseando matarlo de hipotermia si hacía falta para dejar de una vez de sufrir sin ser consciente de mis verdaderas intensiones. Había leído en alguna de las páginas a las que mi trastornada cabeza solía recurrir cuando se sentía agobiada, que el frío ayudaba a quemar más rápido las grasas, me sentía una bola andante y mirarme al espejo se había convertido en otra de aquellas cosas que perfectamente se podían unir a mi lista de obsesiones.
Realmente era un bicho raro, el tipo de persona a la que una vez le gusta una canción de alguien, llámalo "x", se escucha su discografía entera, lee sobre cómo escribió sus letras, de dónde procede la melodía y si es posible la vida de aquel alma rota que consiguió emocionar a un "no muerto" como solía ser yo. Aquellas voces tristes captaban todo cuanto quería, el cerebro desconectaba y dejaba de pensar en sentimientos, lo más oscuro yo afloraba y aparecía ella, en aquellos momentos no me sentía sola por que sabía que además de nosotras habían otras almas en las tinieblas lanzando gritos ahogados al vacío; y aquello a pesar de lo que otros creían, me acercaba en cierto modo a un estado placentero.

Recientemente había descubierto en la soledad uno de mis mayores deleites. No voy a mentir, sabía que aquello no podía ser bueno, pero mi novia ya no contestaba mis mensajes con la misma rapidez que antes y para llenar los largos espacios de tiempo que nos separaban, mi cabeza daba vueltas buscando los motivos que podían explicar su comportamiento.

No entendía en qué momento nuestra relación había cambiado tanto, sin embargo, aún podía alimentar mis ansias de amor recordando nuestro último encuentro.
Desde luego en contra de lo que solía creer, sus curvas me hacían feliz, el hecho de tenerla como si no existiese nadie más, saber que era mía.. me hacía sentir única y especial.
Sus besos habían sido sucedidos uno tras otro, se deslizaban por mi cuerpo haciendo que me estremeciera, que perdiera los miedo al mundo, que me retorciera de placer y sintiera que estaba al límite cuando su lengua tocaba en sitios a los que nunca antes nadie había accedido.
Nuestras caricias se hacían intensas, el descontrol era dueño de nuestros cuerpo y tomaba las riendas de la situación, nuestros deseos se compenetraban, me daba justo lo que quería de ella y a su vez la amaba como nunca antes había amado a nadie.

Sentía la humedad en mis manos creciente del mismo modo que nuestras respiraciones se hacían cada vez más agitadas y palpitantes, nuestros corazones bombeaban sangre de modo exagerado en algunos lugares de nuestros cuerpos, de tal modo que llegaba sentir su calidez a punto de estallar en mi boca; casi inconscientemente mis uñas rasgaban su espalda y sus besos me llenaban el corazón, el cuerpo, el alma, me daba la vida que parecía ya perdida.
Una vez más sentía mariposas en mi estómago, pero en aquella ocasión era distinto, fue a lo que denominé éxtasis en estado líquido.

Al parecer el día se había llenado de melancolía, otro día más para frustrar mis sueños, nuevamente sin nada que excitase mi cabeza a la hora de escribir, mi musa ya no estaba y mis palabras parecían perdidas en algún sitio al que me costaba llegar. Por alguna razón sentía que estaba jugando al escondite, que tenía que correr tras aquello que antes me impulsaba a expresar libremente mis pensamientos, pero ¿por qué nunca se dejaba atrapar? ¿por qué simplemente la inspiración se ocultaba tras muros que a pesar de estar dentro de mi me eran inabordables? Una vez más vuelta a la misma situación.

Mis ojos se cerraban y poco a poco daban paso a un mundo donde todo era de color, el suelo estaba frío, sentí que mis huesos se clavaban en mi piel pero no fui capaz de reaccionar, caí como caen las hojas en otoño y del mismo modo que ocurre en los sitios lejanos, nadie estuvo para recogerme, así que poco a poco la realidad se convirtió en ficción a tal punto que no me quedó más remedio que cerrar los ojos y dejarme llevar por el profundo sueño que tanto anhelaba.

¿Recuerdas cuando era más fácil mirarte y decir "te quiero"? No, puede que no te acuerdes y tan solo lo haya soñado. Esos momentos forman parte de mi imaginación, a ellos solo yo tengo acceso.
Dicen que soñar no cuesta nada pero sí cuesta. Cuesta tener que despertarse y ver que nada es como desearía; entonces aparecen dentro de mis gélidas llamaradas que me queman y destrozan el alma, luego observo mi reflejo y me pregunto cómo habrían sido las cosas si hubiesen ocurrido de distinta manera. 
No digo que me arrepienta de mis decisiones, es solo que crecer duele, que nunca nadie me advirtió que cosas como esta me romperían en mil pedazos y otras parecidas me regresarían el aliento perdido en un exhalo ya lejano..

Orange Moustache