sábado, 24 de enero de 2015

2. Punto de inflexión.

El sueño dejó de serlo, se convirtió en una pesadilla de difícil escapatoria. Sentía la ansiedad llenándome y acabando conmigo, mil y un emociones al acecho y esas ganas incontrolables de llorar.
Sin embargo mi cuerpo se había convertido en mi cárcel. Para bien o para mal ella me acompañaba en el encierro y a pesar de nuestros pensamientos continuamente opuestos, me reconfortaba saber que la tenía gritando en mi interior, puesto que aquello probaba que no me había olvidado ni abandonado.
A pesar de mi inmovilidad, escuché un ruido que altero todos mis sentidos, mis ojos incapaces de abrirse temblaban  ante una posible amenaza, pero nadie intentó matarme, por el contrario, un llanto desesperado se abría paso ante mi, sus manos fuertes y suaves me tocaban con el más tierno amor jamás experimentado. Quería que no se alejara nunca, por alguna extraña razón aquel modo de acariciarme me resultaba familiar, necesitaba más de aquella medicina que estaba recibiendo, sin embargo, pronto llegaron más pasos, más personas que cargaban con mi diminuto cuerpo hasta que sin a penas entender cómo, algo dentro de mi cambió, me faltaba la respiración y era como flotar, acabe simplemente perdiendo el sentido del mundo exterior.

  • ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
     - ¿Cómo?..

Aún podía y puedo recordarlo.

La vida solía transcurrir lenta y feliz, tenía todo cuanto se podía pedir pero las cosas nunca son como parecen, siempre terminan tejiéndose unas con otras hasta acabar convirtiendo todo en el nudo de una historia que sólo conocemos nosotros mismo.
Recuerdo callarme y fingir estar en un sueño profundo mientras la vida se sucedía al rededor, era como que cuando lo hacía, los mayores dejaban de repetir las mismas frases de siempre -"cuando seas mayor lo entenderás", "las cosas nunca son tan simples pequeña", "la solución es mucho más compleja", "aún te queda mucho que aprender de la vida.." - y en lugar de ello se liberaban de cuanto pensaban creyendo ingenuamente en que mi mente estaba muy lejos de todo aquello.

El dolor se extendía por mi pecho como una ponzoña, me congelaba lentamente el alma y sentía que media vida la estaba perdiendo en aquellos minutos que quedarían grabados en mi memoria para siempre; solía pensar que en mi mundo era capaz de inventar o simplemente encontrar la solución a cualquier bache que se me presentara, realmente me sentía con el poder de sonreír y alejar todo lo malo de la vida de quien estuviese conmigo, pero en aquella ocasión las cosas eran distintas, sabía que despertarme sólo lo complicaría todo.
Aquella madrugada hacía frío aunque quizá fuese más la impresión mía del momento que la realidad, sus labios al tacto con mi frente parecían tibios y sus palabras sonaban algo más conmovedoras de lo habitual, por una vez, mi pequeña vida superaba mis super poderes, me había convertido en un insecto intentando llegar a la cima de una montaña, pero mi premio se alejaba, la montaña crecía y yo me quedaba atrás.
El sufrimiento se magnificaba pero prefería mi posición a tener que meterme en sus zapatos, así que le hice las cosas más fáciles y me quede justo en el lugar en el que estaba, quieta, callada y dejé que se llevara el más dulce recuerdo de mi.
Cada una de las palabras que pronunciaba se clavaban en mi sien, pero finalmente la inspiración se perdió en algún lugar del espacio, no le quedó más que decir que adiós y mientras se alejaba, abrir los ojos en el momento justo para ver su sombra desaparecer tras la puerta.

La auto- exigencia, la culpabilidad, la impotencia, la ganas de llorar, todo acumulado en un segundo en mi pequeña e inexperta cabeza, dolía, y fue así como nada volvió a ser como solía.

Mis miedos se hicieron patentes en mi modo de actuar, mi modo obsesivo de intentar buscar la satisfacción de los demás a cambio de su compañía, las mil y un risas fingidas por cada vez que quise llorar, en general todo era un ridículo circulo vicioso.
Los regalos se convirtieron en métodos vagos de distraer los sentimientos, solía creer ciegamente en su valor más allá del dinero, en lo que habían tenido que recorrer y solía imaginar la historia de cada objeto con el fin de acercame un poco más a él para que no se alejara.. para no quedarme sola.
Los recuerdos me llenaban sí, aquellos momentos sin duda eran mi mayor alimento y no lo dudo, cuando él se fue, nada más quedó a mi alrededor y fue la mejor manera que encontré a la hora de querer anestesiar mi pobre corazón.

Recuperé el sentido tras quizá más tiempo del que en mi estúpida cabeza fue capaz de calcular, pero nada de lo ocurrido importó cuando al fin pude abrir los ojos una vez más. Según decían estuve dormida durante algunos días, para mi no fueron más minutos llenos de pensamientos, recortes de periódicos con palabras, frases que marcaron al ser que suelo ser y una "lista de reproducción" con la música de mi vida a una velocidad que podría llamar "máxima" pero no fui capaz de seguir el ritmo y se convirtió en un remix rayante que aturdía mi sentidos y casi me incitaba a despertar para atravesar mis venas con el primer artilugio cortante que encontrara. Sin embargo en medio de mis ensoñaciones algo hizo que la calma volviera a mi..
El desorden empezó a tomar forma en mi interior lentamente, un estimulo interior empezó a ralentizar las imágenes en mi cabeza hasta que me detuve y reconocí las palabras un día escritas por mi propia mano salidas de la boca de alguien que fue tan importante para mi, que con sólo vocalizarlas hacía que las cicatrices se abrieran y se infectaran del pasado del que tanto y tan a menudo quería huir.

Al abrir mis ojos, pude ver con claridad el lugar en el que me encontraba, la mano de quien con tanto mimo la acariciaba y aunque a veces me soltaba siempre volvía, recorrí con la mirada cada centímetro de aquel cuerpo que tantas veces me había sostenido y la sensación que rápidamente llegó a mi cuerpo a día de hoy me es imposible describirla con palabras.

  • ¿QUÉ HACE ÉL AQUÍ?
-Al verlo, mi cabeza había regresado a aquellos esquemas rotos que tan de memoria se sabía, me sentía incapaz de moverme y sin embargo una parte de mi estaba deseando saltar a sus brazos para sentir nuevamente su calor. La confusión interior se convirtió en una gráfica exponencial de esas que te pueden indicar cosas como el incremento del IVA durante el año pasado, como también el modo en que avanzaba mi creciente sorpresa. 
Era obvio que él era la última persona a la que esperaba encontrar en aquel momento pero allí estaba, tomando mi mano para hacerme sentir apoyada, más segura y menos absurda. Por que a fin de cuentas cuando te ves expuesto de aquella manera, un sentimiento de timidez extrema te llena y es innegable que preferirías haber muerto a la primera que tener que pasar por las preguntas, y no sólo por las preguntas, si no por las consecuencias..

  • ¿PODRÍAS DECIRME ACASO ALGO? ¿EXISTO? ¿SOY INVISIBLE? ¡ RESPONDE NIÑA ESTÚPIDA !
     -No, no, no, nono, no sé..

-Estaba tan nerviosa que incluso en mis pensamientos tartamudeaba, me fue más simple cerrar la boca y sonreír que hacer el patoso como siempre y cagarla a la primera de cambio, quería captar cada segundo de aquel momentos por si se iba y volvía a nuevamente desaparecer de mi vida, prefería no pensar en ello y seguir tal cual, mirando sus ojos verdes y dejándome llevar por mis "no movimientos-.

Nos miramos como si fuese la primera vez y aún así sabíamos que habían habido tantas a lo largo de los años que había permanecido a mi lado, que si a contar nos poníamos,teníamos que empezar desde aquella primera curiosa mirada que eché al mundo, y le dedique a él con una inocente sonrisa cuando era el más frágil ser, y él el tonto que no podría creerse que me tuviera y por ello no dejaba de mirarme.
Y quizá yo no lo recuerde por que mi cerebro no estaba preparado para guardar aquellos momentos en mi memoria, pero me lo ha contado tantas veces con la lagrimilla asomando su rostro, que casi parece que puedo rescatar de su disco duro al menos todo lo que le transmitían mis grandes ojos al mostrarse al mundo aquel primer día de mi vida.


  • ¡DILE ALGO! ¿Acaso no vas a hacer nada? Después de tanto tiempo esperando que volviera, ¿NO PIENSAS DECIR NADA?
No me dio tiempo a responder, antes de que pudiera si quiera reaccionar se acercó a mi y me abrazó, me tomó en sus brazos como si del ser más importante del mundo se tratara, su amor infinito me inundó el vacío que había ido acumulando con el paso de aquellos años.
Las lagrimas cayeron una a una y mi respiración se hizo jadeante, se entrecortaba y parecía que tomaba bocanadas de aire desesperadamente en un intento de no ahogarme mientras sacaba de mis entrañas todo lo que tenía guardado dentro.
No sabía si gritarle los mil y un reproches que cada día le dedicaba en las páginas de mi cuaderno, si decirle cuán triste y sola me había sentido desde que se había ido, no sabía si enumerarle las veces que había estado en aquella situación de desgarramiento interior y él no me había ayudado, no sabía nada en definitiva, volvía a ser la misma criatura pequeña que había dejado aquella madrugada..

Hay quien dice que el amor verdadero es el primero ¿no? pues bien, si de primeras veces hablamos he de decir que él fue la primera persona que me cogió en brazos al nacer, que me empujo en bici la primera vez que me atreví a subir y no me dejo caer, que fue quien me enseño a nadar en unas vacaciones y no me dejo hundir, que fue el primero a quien acudí cuando me enamore la primera vez y luego junto a mi madre fueron los primeros que curiosamente tambien me escucharon cuando todo acabó. 
También fue la primera persona que sacó los peores sentimientos de mi, me enseñó lo que es el odio y el rencor por que aunque hay cosas que están bien justificadas, nunca nadie quiso explicármelas cuando dolían, cuando eran heridas en carne viva y no sólo pequeños raspones de caídas tontas típicas de la edad.
Fue la persona a la que más amé en la vida, un alguien por quién habría sacrificado todo y más y de hecho creo en que cierto modo lo hice, creo que mis elecciones me llevaron finalmente a hacerlo en un intento estúpido de sentirme querida como cuando estaba conmigo, cuando era su princesa y me sentaba en sus piernas para hacerme sonreír.
Como muchas otras veces he dicho, el amor sea del tipo que sea siempre duele, abre nuevos túneles dentro de ti, entradas y salidas a nuevas experiencias y sentimientos que se descontrolan. 
Cuando amas no hay límites posibles, nada puede luchar contra una persona ciega de amor,  pero nada es para siempre y es algo que deberíamos de recordar cuando nos enamoramos o cuando amamos tan intensamente, por que a fin de cuentas todo se acaba y acabar con nosotros mismos por no poder aceptar esta verdad es algo triste por que nos destroza, nos convierte en cenizas, en polvo al viento.

Aquel abrazo despertó las mil voces que ella solía tener, las mil caras que sólo yo conocía y unas cuantas nuevas que aunque no reconocía, sabía que si las seguía me conducirían a la más absoluta locura, me arrastraría a su mundo irreal y no sabría salir.

  • ¿QUE HAY DE TODOS ESTOS AÑOS SOLA?
  • ¿QUÉ PASA CON LAS NOCHES DE FRÍO Y TRISTEZA EN LAS QUE NO ESTUVO?
  • ¿QUÉ HAY DE LAS ACTUACIONES DEL COLEGIO A LAS QUE FALTÓ?
  • ¿QUÉ FUE DE LOS DÍAS EN LOS QUE QUERÍAS UN POCO DE CARIÑO Y NI UN ABRAZO TE PUDO DAR?
  • ACASO, ¿HAS OLVIDADO QUE ERA YO LA ÚNICA QUE SOLÍA ESCUCHAR TUS GRITOS?
  • ¡ERES UNA HIPÓCRITA!
  • ¡ESTÚPIDA!
  • ¿APARECE EN TU VIDA Y CON UN ABRAZO YA ESTÁ TODO OLVIDADO?
  • ¡DIJISTE QUE JAMÁS LO PODRÍAS PERDONAR!
  • ¿SIGNIFICA ESTO QUE ME VAS A ABANDONAR? YA NO TENGO MIEDO
  • ¡DÉJAME!
  • NO VOLVERÉ A ESTAR A TU LADO.
  • ¿CÓMO ERES CAPAZ DE REDUCIR TODO A ESTE MOMENTO CUANDO LLEVAS AÑOS ESPERANDO A QUE APARECIERA?
Dejé de escuchar, él me estaba sosteniendo y parecía que los demonios se perdían en algún lugar del horizonte de mi cabeza, había conseguido cruzar el océano de mis pensamientos y llegar a aun lugar donde ellas sólo eran susurros, una frágil línea como la de un teléfono que nos unía pero que tenía el poder de cortar, por que él me hacía más fuerte.

      - Los médicos dicen que podrás salir pronto de aquí, que necesitaras unos cuidados durante unos           días pero que esto es algo de lo que vas a poder salir sin problemas. Dicen que estás un poco               baja de peso, que necesitas tomar azúcares y que además tienes anemia. Ya sé que no soy nadie           para decirte nada, que posiblemente me dirás aquello de que "es tu vida y tu eres quien decide";           por una vez en la vida no quiero discutir, voy a pasar de contradecir lo que sé que querías                    decir, pero como padre no puedes negarme que te recuerde que tienes que cuidarte y aquello de          que si me necesitas, da igual lo lejos que esté, voy a encontrar la manera de ayudarte.

Desde luego se sentía culpable de verme en aquella situación, no había nombrado los cortes, ni el desorden en el que me había encontrado, sin duda alguna había leído los papeles que había dejado sobre la cama antes de perder el sentido, en busca de alguna explicación para aquella escena de película de terror, y por eso mis palabras salían de su boca, no había podido evitar aprender de memoria cuán oscura estaba mi alma en aquel momento y se sintió conmovido, las leería tantas veces que era como tener acceso a los mil caminos de mi pensamiento..
Podía sentir la culpabilidad regresando nuevamente a mi cuerpo, no sabía qué decir ante eso, por una vez habría preferido los regaños, los reproches, lo que quisiera gritar en el momento por que a fin de cuentas aquello dolía menos que lo que empezaba a desatarse en mi interior.

  • Rogaste cariño y nadie te lo dio,
          nadie estuvo para ti..
          Tuviste miedo de mi, miedo de ti misma
          y desde luego él no estuvo escuchándote.
         Quisiste morir en más ocasiones de las que recuerdas,
         incluso lo suplicabas en sueños,
         veías lo precioso que estaba tu reflejo en el agua
         y casi sucumbes a la tentación..

         -No. No iba a darte el placer
  • POR FAVOR, SABES QUE SI ! ES QUE ¿ACASO QUE AHORA ESTÁ ÉL NO SE LO PIENSAS DECIR? ¿PIENSAS OCULTARLE TODO UNA VEZ MÁS..?  
         -No pienso ocultar nada, sólo quiero volver a ser yo misma
  • TU YA NO ERES LA QUE ERAS Y SI SIGUES CREYENDO TUS MENTIRAS, AL FINAL SÓLO VAS A VER COMO DESAPARECE. Pero bueno, eso tiene sus ventajas al menos para mi, voy a ver como te quedas hecha pedazos mientras observas como se aleja y a la larga eso nos convierte en amigas, y las amigas.. se hacen favores. ¿no?

        - ¿QUÉ QUIERES?

  • Sabes lo que quiero, sabes lo que quieres, que él esté aquí no cambia tus deseos más profundos..
Se reía en mi cara de lo que sentía por que tenía el poder en aquel momento, hacía que el arrepentimiento se convirtiera en mi biblia, el arrepentimiento por no haberme tirado de aquel onceavo piso del edificio al que suelo llamar casa. La idea era algo que rondaba mi cabeza más a menudo de lo que nadie podía imaginar, y es que a pesar de la sonrisa permanente en mi rostro, lo cierto es que la frustración era mi más fiel compañera y la depresión se había convertido en mi estado natural a pesar de lo que los demás se creían.
Salía día tras día de casa esperando que alguien quisiera ver más allá de las apariencias, pero para mi puta suerte nunca nadie se tomaba el tiempo necesario para conocerme y cada vez perdía más la esperanza de reencontrarme a mi misma o de encontrar al menos la compañía que tanto anhelaba.

Me había convertido en una moneda por aquello de las dos caras, era un ángel caído del cielo, más un demonio podría decir yo, o quizá un ángel como cárcel de los mil demonios que llevaba encerrados dentro.

¿Acaso mi vida está atravesando por una huelga de sonrisas?, ¿O es que estamos jugando al gato y al ratón y yo soy una pésima cazadora? Lo cierto es que no tenía respuestas para aquellas preguntas pero tampoco estaba en posición de buscarlas en aquel momento. Lo cierto es que aquel día supuso un punto de inflexión, se rompió nuevamente la coraza o el cascarón de la chica de 20 años y una vez más dispuesta a enfrentar la vida de frente, una nueva Sofía reapareciendo del lugar donde todo se había vuelto confuso.

Repentinamente el se apartó de mi lado, el miedo se apoderó de mi y casi podría sentir como la temperatura corporal de mi cuerpo descendía..
La fuerza que había creado unos minutos antes caía al suelo y se desplomaba, temblaba incontroladamente y las llamaradas se veían a través de mis ojos.


  • Se va a ir sin ti.
     - He estado unos días en la ciudad, Alina vendrá a pasar unos días contigo antes de que empiecen         las clases, lo que necesitas es cariño y apoyo en estos momento. Ahora he de marcharme, volveré 
      a buscarte mañana y te llevaré a casa en cuanto te den el alta, necesitas descanso.

Se giró y fue entonces cuando vi que independientemente de que yo siguiera tal cual iba, él no se iba a quedar a mi lado, las responsabilidades importaban una vez más que el estado de su pequeña así que era momento de dejarlo marchar, de no crear lazos innecesarios, era hora de hacer nuevamente todo fácil, fingir una sonrisa y dejarlo ir.

     -Una cosa más, Hania se enteró de que estaba por allí y contactó conmigo, quería que te hiciera           llegar esto, realmente es una gran amiga. Le dije si quería venir a verte conmigo pero dijo que no       creía que fuera el momento, aunque se mostró preocupada cuando supo de tu estado..
      Bueno, eso era todo hija, te veré en la mañana lo prometo. 

Y acto seguido se marchó. 
Su promesa he de admitir que me tranquilizó los nervios, el verlo partir me resultaba insoportable cuando no había promesa de regreso de por medio o cuando dicha promesa conllevaba un tiempo indefinido, pero así era mi padre, una veleta al aire con dirección indefinida, un alma libre como solía yo, una réplica exacta en ciertos aspectos de mi.

  • ¿HA DICHO HANIA? ¿HA ESTADO CON HANIA?
     -Sí, lo escuchaste igual que yo.
  • ¿NO PIENSAS ABRIR LO QUE HAY EN LA CAJA?
El simple recuerdo de Hania me entorpecía los sentidos, su aroma, sus labios.. Desde luego había sido la mejor de mis compañías en el corto periodo de tiempo que estuve a su lado, pero no me sentía preparada para desvelar lo que había en aquella caja. La curiosidad me carcomía y sin embargo no me atrevía. Deseaba volver a tenerla, volver a ser quién merecía sus caricias pero sabía que la palabra adiós cuando se trataba de ella era algo definitivo y tenía miedo del contenido del paquete.
Orange Moustache